Un sencillo gesto antes de apagar el coche puede reducir la temperatura de la zona del volante que sujetas al conducir, aunque los expertos recuerdan que el mantenimiento y la protección del vehículo siguen siendo fundamentales
Las altas temperaturas del verano convierten el interior del coche en un auténtico horno cuando permanece estacionado al sol. El volante, el salpicadero o la palanca de cambios pueden alcanzar temperaturas muy elevadas, haciendo que el primer contacto al volver al vehículo resulte muy incómodo e incluso provoque pequeñas quemaduras.
En los últimos días se ha popularizado un sencillo truco que puede ayudar a minimizar este problema. Consiste en girar media vuelta el volante antes de apagar el motor y abandonar el vehículo. De esta forma, la parte del volante donde normalmente se apoyan las manos queda orientada hacia abajo, protegida de la radiación solar directa que entra por el parabrisas. Al regresar, solo hay que volver a colocar el volante en su posición correcta antes de iniciar la marcha.
Aunque este gesto puede resultar útil, no sustituye a otras medidas mucho más eficaces para reducir el calor dentro del habitáculo. Utilizar un parasol, aparcar en zonas de sombra siempre que sea posible o ventilar el vehículo antes de comenzar el viaje siguen siendo las mejores recomendaciones para proteger tanto el confort como los materiales del coche.
Además, las altas temperaturas también afectan a otros componentes del vehículo. Neumáticos, batería, líquidos o frenos sufren un mayor desgaste durante los meses de calor, por lo que es recomendable comprobar periódicamente su estado. En este sentido, una ITV al día ayuda a garantizar que los elementos relacionados con la seguridad funcionan correctamente y que el vehículo está preparado para afrontar los desplazamientos estivales con las máximas garantías.
Fuente: motor.elpais.com
