Los síntomas de las alergias estacionales y algunos tratamientos pueden poner en peligro la atención, la reacción y la visión de los conductores; expertos recomiendan medidas prácticas para minimizar riesgos y conducir más seguro.
La llegada de la temporada alta de alergias no solo se traduce en estornudos y picor de ojos, sino también en un riesgo añadido para quienes toman el volante. Los síntomas habituales de las alergias respiratorias, como congestión nasal, ojo lloroso o ataques de estornudos, pueden interferir con la atención y la capacidad de reacción mientras se conduce, advierten especialistas en seguridad vial y salud.
Un estudio reciente sugiere que en días con niveles elevados de alérgenos en el aire, especialmente pólenes, se observa un aumento de siniestros de tráfico, lo que podría estar relacionado con la distracción y la disminución de las capacidades cognitivas de los conductores afectados. Además de los síntomas físicos, algunos tratamientos antihistamínicos pueden causar somnolencia y lentitud en los reflejos, lo que empeora aún más el riesgo al volante.
Para minimizar los peligros, los expertos recomiendan medidas sencillas pero eficaces: mantener las ventanillas del coche cerradas, usar el sistema de climatización con filtros antipolen limpios y revisar el sistema de aire acondicionado antes de largos trayectos. También es aconsejable planificar los viajes en horarios de menor presencia de alérgenos en el aire, y optar por medicamentos “no sedantes” si se va a conducir.
Si los síntomas son intensos, lo más responsable es descansar o alternar la conducción con otra persona, evitando así distracciones que pueden desencadenar accidentes. En casos persistentes, consultar a un médico para ajustar tratamiento y evitar medicaciones que afecten la conducción es esencial para mantener la seguridad en carretera.
Fuente: motor.elpais.com
