El llamado automatismo o la conducción en piloto automático nos puede jugar una mala pasada al volante, a continuación te contamos las causas y como solucionarlo.
Nuestro cerebro a veces puede actuar en contra nuestra sin darnos cuenta al volante, esto ocurre cuando lo se activa en modo automático. Psicológicamente esto se conoce como automatismo o conducción en piloto automático y esto ocurre sobre todo cuando estamos llevando a cabo una acción cotidiana, que hacemos cada día una o mas veces repetidamente, como por ejemplo conducir cada al día al trabajo y al volver a casa.
Unos síntomas relacionados con el automatismo pueden ser los siguientes:
- Disociación leve:
Ocurre cuando sufrimos una desconexión mental temporal y hace que no seamos conscientes plenamente de nuestras acciones. - Ceguera por falta de atención:
Esto sucede cuando nuestros ojos ven una cosa pero nuestro pensamiento es otro, está en otro lugar diferente al que ven nuestros ojos. Por ejemplo cuando vemos que alguien se salta un semáforo en rojo, sus ojos ven la luz roja pero su cerebro está pensando en otra cosa diferente como que va a cenar esa noche. - Deslizamiento de hábito:
Cuando realizamos una acción ya por costumbre incluso cuando no es el momento adecuado para hacerlo.
¿Y cómo podemos evitar que esto nos ocurra?, existen dos claves para ello. Lo primero es el descanso, estar bien descansado reduce cualquier distracción siempre, y lo segundo es meter pequeños cambios en nuestra rutina, que no sea siempre todo lo mismo cada día. Otros consejos son evitar distracciones el volante como mirar el teléfono móvil y hacer paradas en trayectos largos en carretera.
Fuente: motor.elpais.com
