A pesar de que hace unos años se implementaron cambios en los procedimientos de homologación para que fueran más rigurosos, los resultados muestran que, en la práctica, los vehículos siguen consumiendo más de lo que anuncian las firmas de vehículos. Esta diferencia afecta a muchos factores de suma importancia, como la economía y las emisiones de CO2.
Es la primera vez que se lleva a cabo un estudio utilizando datos reales de consumos registrados por las ITV de todo el continente europeo. Esto ha sido posible gracias a la nueva normativa que Bruselas implementó hace un año, la cual obliga a los centros de ITV a registrar y reportar todos los datos de consumo de combustibles de los vehículos que pasan por sus manos.
Los resultados son esclarecedores, los consumos registrados fueron hasta un 20% mayores a los homologados por los fabricantes mediante el protocolo WLTP. Este protocolo es más preciso que su predecesor, pero parece que aún no refleja la realidad de las condiciones de uso de los vehículos.
Fuente: Aeca-itv
