Una normativa recogida en el BOE establece cuándo está permitido intervenir en un vehículo en la vía pública y qué reparaciones pueden acarrear sanciones de hasta 3.000 euros.
Aunque cada vez es menos habitual, todavía es posible ver a algunos conductores intentando arreglar pequeñas averías de su coche en plena calle. Sin embargo, esta práctica no siempre es legal. La normativa española establece límites claros sobre qué tipo de actuaciones pueden realizarse en la vía pública y cuáles están prohibidas.
La regulación se recoge en el Real Decreto 159/2021, publicado en el BOE, que establece que reparar un vehículo en la vía pública está prohibido salvo en determinadas circunstancias relacionadas con el auxilio en carretera. Es decir, solo se permiten aquellas intervenciones necesarias para que el vehículo pueda continuar circulando tras una avería o un accidente.
Esto significa que algunas acciones sencillas sí pueden realizarse en la calle. Por ejemplo, cambiar una rueda pinchada, revisar el estado de los neumáticos o comprobar niveles básicos del vehículo pueden considerarse parte del servicio de asistencia en carretera. Estas actuaciones se permiten porque buscan resolver una incidencia puntual que impide continuar la marcha.
En cambio, la normativa prohíbe cualquier reparación que vaya más allá de ese auxilio inmediato. Trabajos como cambiar el aceite, sustituir filtros, pintar el vehículo o reparar componentes del motor no están permitidos en la vía pública. Este tipo de tareas deben realizarse en talleres o en espacios privados habilitados para ello.
El incumplimiento de estas normas puede derivar en sanciones económicas. Aunque la cuantía exacta depende de la ordenanza de cada municipio, las multas pueden oscilar desde unos 30 euros en infracciones leves hasta alcanzar los 3.000 euros en los casos considerados más graves.
Las autoridades justifican estas restricciones por motivos de seguridad y de protección medioambiental. Realizar reparaciones en la calle puede generar riesgos para otros conductores o peatones, además de provocar derrames de líquidos contaminantes como aceite o combustible sobre la calzada.
Además, algunas prácticas relacionadas con el mantenimiento del vehículo también están restringidas. En muchos municipios españoles, lavar el coche en la vía pública con agua y detergente está prohibido porque puede ensuciar la calzada y afectar al sistema de drenaje urbano.
Por ello, si un conductor necesita reparar su vehículo, lo más recomendable es acudir a un taller mecánico o hacerlo en un espacio privado adecuado. Intentar ahorrar dinero arreglando el coche en plena calle puede terminar resultando mucho más caro.
Fuente: 20minutos.es/motor
